EL CAMINO DEL MAHATMA

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…UN CAMINO DEL YO AL YO SOY…

PODÉS LEER ACÁ LA INTRODUCCIÓN…

NUNCA SERÉ, NUNCA ESTARÉ;

SIEMPRE SOY, SIEMPRE ESTOY:

YO SOY, YO ESTOY…

INTRODUCCIÓN

Creo que fue cuando tenía 16 o 17 años, no más que eso, que haciendo “zapping” en la televisión encontré justo, en un canal de aire el comienzo de una película de un tal Gandhi, alguien a quien no había escuchado nombrar hasta ese momento, y por alguna razón extraña fui “abducido” por esa historia de un hombre real. Aunque el film no hablase de deportes, ni tuviese la promesa de escenas de mujeres con poca ropa, me hipnoticé 3 horas frente a la pantalla.

Recuerdo que después de esa peli prendí mi antigua computadora y busqué más acerca de ese hombre y su historia en el “CD” de la vieja enciclopedia “Encarta” (madre ¿o abuela?, de Wikipedia). Creo que de alguna forma necesitaba comprobar si era verdad lo que había visto en la película.

Mi efervescente idolatría por él me duró un tiempo más, pero siempre en silencio, no hablé con mis amigos de eso, no me permití en esa época mostrar esta cara de mí que se sentía atraído por algo que no podría poner en palabras, sino hasta muchos años después.

Luego me fui por otras ramas de otro árbol y me sentí seducido por la vida del Che Guevara (entre otros), pero fueron de alguna manera modas pasajeras que me desencantaron prontamente. Sin embargo, por alguna razón desconocida, Gandhi nunca desapareció del todo en mi consideración y su recuerdo siempre me visitó con el paso del tiempo.

Su vida y obra son una especie de parábola, o gran metáfora, de un camino de realización al que acudiremos constantemente para el entrenamiento mental que estamos buscando para alcanzar la Paz en este recorrido compartido.

Hoy, unos 27 años después de aquel encuentro “casual”, volví a sentirme cerca del Mahatma y sentí, cuál inspiración divina, que debía hacer algo con él. Inmediatamente, usando la energía que me abraza en este momento presente, decidí hacer un taller y reunir a un grupo de personas para que, basándonos en su ejemplo y llevándolo al ámbito personal espiritual, podamos entonces honrar y aprovechar su legado, acercándonos a la Paz como estado de conciencia.

Para quién no sepa nada de Gandhi, solamente contaré en esta sección (y muy por encima) una parte de su historia, en la cual me ampararé para enseñar este camino de Paz que hoy vislumbro.

Lo primero que debo aclarar es que su paso por la tierra no fue hace tantos años, de hecho debe haber aún gente viva que lo conoció en persona. Nació en 1869 y falleció en 1948.

Fue el líder de un movimiento que logró la independencia de la India, que hasta ese entonces era colonia británica y lo más revolucionario fue cómo logró convencer a su pueblo de que la “no violencia” era el camino para lograr el objetivo.

Es decir que, convenció a millones de personas de que no devuelvan ningún ataque del opresor (que contaba además con todo el poderío bélico y jurídico para someter a las masas).

Aun así, el imperio británico con todo su poder de fuego terminó por retirarse e India se proclamó como una nación autodeterminada y libre (aunque no libre de conflictos).

Si bien lo que se destaca siempre en los libros de historia es el éxito social que tuvo toda esa campaña, acá vamos a hacer hincapié en los principios espirituales que sustentaron esas formas de acción terrenal.

Este camino que haremos juntos, inspirándonos en las huellas luminosas del Mahatma, no buscan un cambio social, sino personal. Nos centraremos en nuestra transformación mental, elevando nuestra conciencia, con el objetivo de que cambie nuestra percepción del mundo, sin esperar que el mundo cambie.

Durante el recorrido haré foco en 2 de las columnas que sostuvieron la doctrina libertadora:

– AHIMSA (no violencia o no hacer daño)

-No violencia en pensamiento, palabra y acción.

– Implica respeto profundo por toda forma de vida.

– No es pasividad: es una fuerza activa y transformadora.

– SATYAGRAHA (abrazo de la verdad)

– Lucha pacífica basada en la verdad y la firmeza moral.

– Rechazo a la violencia como medio de cambio.

– Se busca convencer, no vencer al oponente.

Ahora, con el objetivo de la transformación mental individual, me tomaré el atrevimiento de reformular algunos conceptos. Esta experiencia que haremos juntos tendrá su propio lenguaje y su propio diccionario.

El imperio británico del que buscaremos liberarnos no es ni más ni menos que el “Ego” e iremos desarrollando, definiendo y describiendo de qué se trata con el pasar de los capítulos.

Al igual que el Mahatma (cabe recordar que este no es su nombre, sino un apodo que recibió que significa “alma grande”), habrá una verdad a la que nos abrazaremos y también la iremos desarrollando, definiendo y describiendo mientras avancemos.

Tanto para definir al “ego”, como a la “verdad” a la que nos abracemos, recurriré a las enseñanzas no dualistas de UN CURSO DE MILAGROS, que son el resultado de una canalización de Jesús en los años 60 y pico, donde enseña un camino para la paz interior, basado en un principio que formula: “Nada irreal existe, nada real puede ser amenazado” (esto también se irá desarrollando paso a paso).

Hay algo en las prácticas de Gandhi que no se pregonará en este camino, que es el sacrificio personal para conseguir una causa, el estar dispuesto a sufrir para lograr algo. Este será un cambio fundamental.

Mi sentir personal es que, el sacrificio ya no es moneda de cambio y que hay formas más amorosas que nos llevan a trascender lo que no nos sirve, sin tener que nadar en esas aguas densas, pero tendremos que abrirnos a la guía del Amor.

En su paso por la tierra él encontró en el ascetismo un camino, pero aquí buscaremos otro sin tener que renunciar forzosamente al mundo y sus placeres, sino poniéndolos en su justo lugar, quitándoles paulatinamente todo el poder que tienen sobre nosotros, logrando que, de ser necesario soltarlos, sea con alegría y sin dolor (Buda, en su camino de iluminación, también fue asceta pero renunció a ello).

Si te estás preguntando qué es un asceta, Google nos cuenta esto:

…“Un asceta es una persona que, en búsqueda de la perfección espiritual, renuncia a los placeres mundanos y a las comodidades materiales, viviendo una vida de autodisciplina y a menudo en aislamiento. Esta persona se dedica a la práctica de la “ascesis”, que implica abstinencia, austeridad y renunciamiento, con el objetivo de alcanzar un mayor entendimiento espiritual o una conexión más profunda con lo divino”…

A lo largo de este recorrido compartido, desarrollaremos algunos episodios históricos de su vida que están cargados de simbolismos y que pueden ser muy provechosos para nuestra vida personal. De hecho su contextura física y su delgadez extrema, fruto de muchos periodos de ayuno, ya son todo un símbolo en sí de que la fuerza no radica en el cuerpo.

Ahora bien, para redondear esta introducción, la inspiración que me lleva a invitarte a andar el camino del Mahatma es la certeza de que es un atajo para alcanzar el camino de Jesús, en el que una multitud aguarda por nuestra llegada y al reunirnos avanzaremos juntos de regreso a CASA.

DE GUION A LIBRO

La sección anterior la escribí antes de empezar el taller y esta la escribo una vez terminado…

Como ya les conté, al recibir en este año una nueva visita, en mi mente, del recuerdo del Mahatma, sentí que debía dar un taller y estas páginas son el fruto del “guion” que fui redactando para cada clase semanal.

Los encuentros online (que fueron 12 en total) eran los días jueves, así que yo a partir de los lunes me sentaba frente a la “PC” un rato por día a entregarme a la inspiración.

Cuando pensé originalmente en el taller, la idea era dejarme inspirar en vivo frente al alumnado, pero prontamente sentí que iba a ser mejor escribir el libreto, que se fue desenrollando frente a mí como una alfombra mágica y dorada.

De verdad les digo que, mi conciencia se transformó clase a clase y empecé a comprender cosas que creía entender previamente. Por esto, este libro es para mí un regalo divino: pensando que mi rol era el de ser dador de un conocimiento adquirido, terminé aprendiendo a la par del grupo.

Otra particularidad que tiene este libro es que, pocos días después de terminar el taller, caí internado (por primera vez en mi vida) por la agudización de una situación de desarmonía en mi salud, que me venía “acompañando” desde hace unos meses atrás.

Estuve internado 2 días en el hospital de El Bolsón, para luego ser trasladado a Bariloche, donde pasé 6 días más y una conspiración divina hizo que llegará velozmente a mis manos el borrador impreso de estas páginas, para empezar a corregirlo con la clara intención de convertirlo en libro (de hecho esta sección la estoy escribiendo en un pasillo del hospital, esperando a que me atienda la hematóloga que lleva mi caso) y en una nueva internación, poco tiempo después de la anterior, traje conmigo mi vieja notebook y ahí terminé de darle forma a todo lo escrito

Estando acá bajo el techo de un hospital público (con todo lo que eso representa), siento sinceramente que estas páginas no paran de rescatarme y apuntalarme para que mis pensamientos no abandonen sus enseñanzas, que claramente no brotaron de un personaje llamado “Pablo”, sino de una inspiración amorosa.

De verdad no podría haber atravesado la internación y lo que está sucediendo inmediatamente después, sin haber conectado con este saber: hubiese padecido mucho más (mi fe sigue teniendo tropiezos, pero puedo asegurar que, en muchos intervalos, puedo correrme del personaje y del victimismo, atravesando en Paz las situaciones).

Siento por momentos (cuando camino intencionalmente por las calles del olvido y la negación), que las enseñanzas que acudieron a mí para dar vida a esta obra son un poco como ese famoso cuento popular, del señor que estaba en medio de una inundación y rogaba a Dios que venga a recatarlo y al poco tiempo llega, inesperadamente, hasta él una lancha, la cual decide rechazar diciendo «Estoy esperando que venga Dios a rescatarme»; un rato después, mientras el nivel del agua no paraba de subir y ya casi no había lugar donde estar al salvo, aparece un barco al que también rechaza con el mismo argumento y lo mismo hace un rato después con un helicóptero. Finalmente muere ahogado, va al cielo, se encuentra con Dios y lo primero que le sale es reclamarle con mucho enojo por no haberlo salvado, a lo cual Dios le respondió: «Pensás que me olvidé de vos, pero te envié una lancha, un barco y un helicóptero para que te rescaten»…

A veces me enojo con la situación que atravieso y cuando se me empieza a pasar y recobro la cordura, imagino a Dios diciéndome «Pensás que me olvidé de vos, pero te envié un libro para que te rescate»…

Hay también 2 cosas muy sincrónicas entre mi vida presente y el libro: primero que Gandhi es un ícono de que la fuerza no está en el cuerpo y yo, que hace como 6 meses que siento el mío “desinflado” por anemia, me veo “empujado” a comprobar esas enseñanzas mientras busco sanarme. Lo segundo es que, casi todos los ejemplos que me fueron surgiendo a lo largo de la escritura para graficar mejor lo enseñado, tienen que ver con problemas de salud. Visto desde el final del recorrido, prácticamente que parece profético.

La voz del Amor nos habla incesantemente; que no la escuchemos, no significa que no nos hable: Muchas veces somos como adolescentes sentados en la mesa familiar, pegados a la pantalla de nuestro teléfono, con los auriculares al tope de volumen, mientras papá y mamá nos cuentan historias que tienen el potencial de transformar nuestras vidas, pero que nunca nos abrimos a escuchar.

Este libro trata un poco acerca de esto, de ser conscientes de una realidad suprema que está sucediendo desde siempre y para siempre (y que no puede interrumpirse), algo superior que excede cualquier historia y de lo cual formamos parte, aunque nos creamos por fuera.

La idea también es visualizar las bondades que tiene para nuestra experiencia (en esto que llamamos vida dentro de un cuerpo), empezar a escuchar a esa Voz, llena de Amor, paciencia y dulzura, que no se cansa de hablarnos para que dejemos de sufrir innecesariamente.

A lo largo y ancho de estas páginas encontraremos también algunos cuentos, que quizás en la primera leída no se entiendan mucho, pero que luego con el pasar de los capítulos se resignificarán y se comprenderán a la perfección. También encontraremos ejercicios prácticos, que nos marcarán un camino para que, cada quien que lo sienta en su corazón, lo haga suyo con la acción.

Ahora sí, sin más vueltas, abro las puertas de esta obra: ocupen sus lugares, abróchense los cinturones y entréguense a la experiencia: Ojalá sea un viaje transformador y sin retorno, a un estado de conciencia superior.

¡Gracias!

EL BOTÓN ROJO

Cierta vez, tuve una especie de visión con los ojos abiertos (mi servicio siempre es con los ojos cerrados), que me fue muy ilustrativa para empezar a ser consciente de que es verdaderamente lo que quiero y cuán coherente soy a la hora de elegir y actuar…

La imagen era como en color sepia y había 2 ejércitos antiguos en un campo de batalla a punto de enfrentarse, como en la época en la que los combates eran cuerpo a cuerpo, sin armas de alcance remoto.

Los 2 bandos eran multitudinarios y cada soldado portaba un arma, ya sea una lanza o una espada, y lo más curioso, o llamativo, era que cada uno tenía también, colgado como una cartera que llega hasta la altura de la cintura, un dispositivo grande como una cantimplora con un botón rojo con luz propia (toda la imagen era sepia menos este detalle).

¿Y cuál era la función de este botón? sacar automáticamente del campo de batalla al soldado que lo pulsara: Como si una fuerza mágica, cual video juego, lo sacara de combate y lo llevara a una orilla en un contexto de paz y armonía, pero en la imagen nadie lo apretaba: cuando dieron la señal todos salieron corriendo a intentar eliminar al soldado de enfrente.

La idea en este espacio compartido, es ser conscientes de la locura normalizada que nos arrastra (a la gran mayoría) a estar en un combate continuo (e innecesario), y ver que tenemos la oportunidad de elegir otro camino: juntos podemos visualizar que también tenemos el pulsador con un botón rojo y que, si nos interesa pasar a ser parte del equipo de los cuerdos… ¡Ya es tiempo de presionarlo!


Para cualquier consulta, mi whatsApp es:

+549 2944226208

¡Estoy acá para ser Útil!

Sincero abrazo,

Pablo