PONIÉNDONOS EN CONTEXTO… (4)
(para conocer al árbol, hay que irse por las ramas…)
Quiero contarte todo él detrás de escena de esta inminente construcción, que llegará hasta donde deba llegar.



¿DE QUÉ FECHA ESTAMOS HABLANDO?(#1)
Esto lo estoy escribiendo el 3 de noviembre del 2023 y hasta ahora lo único que hicimos fue cortar el pasto en el terreno, es decir que no pusimos ni un ladrillo en la construcción.
¿DÓNDE SUCEDERÁ ESTO?
En la denominada “Comarca andina del paralelo 42”, más precisamente en la ciudad de El Bolsón, donde vivo junto a mi amada compañera Marian, y nuestros amados hijos Aymara y Andes.
¿TENEMOS TERRENO?
La respuesta es sí, pero no… y acá empieza parte de la magia de esta aventura: ¿Tenemos terreno donde construir?, ¡sí!, pero no es propio, sino que es prestado por una familia que es nuestra familia del corazón acá en la comarca (los Bianchi /Elizaran/ Alderete) quienes tienen, además de una manera de pensar muy distinta al común denominador, un terreno muy amplio con lugar de sobra para otra casa y fueron ellos quienes nos ofrecieron en reiteradas ocasiones construir algo allí y durante muchas veces dijimos que no, hasta que hace muy poquito dijimos que sí (por eso dije al principio lo de construir una casa “casi” propia).
¿QUÉ TIPO DE CONSTRUCCIÓN ELEGIMOS? (#2)
Le apuntamos a lo que se denomina “construcción en seco”, con estructuras y paneles de madera.
¿TENEMOS AHORROS Y/O INGRESOS FIJOS MENSUALES Y/O ACCESO A CRÉDITOS PARA FINANCIAR LA OBRA?
La respuesta es rotundamente no, nada de esto nos acompaña en el inicio del proyecto: somos trabajadores informales: yo vivo enteramente del servicio que ofrezco mediante las “Lecturas de Aura” y los esporádicos talleres; y Marian brinda unas asesorías discontinuadas.
Lo que sí tenemos como para convidar es fe; y la frase de cabecera que uso para justificar la aceptación del proyecto es “me animo a hacerlo amparado en la certeza de que la vida nos quiere” (esta frase la empecé a usar antes de reconfirmar el “sí” a la divinidad en mi mente, con el agregado de la entrega del proyecto para fines de evolución de la conciencia).
¿DÓNDE VIVIRÍAMOS DURANTE LA CONSTRUCCIÓN?
Este tema nos da que pensar más aún en la frase “la vida nos quiere”, porque pagar alquiler y además destinar fondos a una construcción no está ni cerca de nuestras posibilidades actuales, pero sincrónicamente con haber elevado la vista al cielo y decir “¡sí! ¡Acepto!”, recibí un mensaje de whatsapp de un viejo amigo llamado Ariel, ofreciéndonos, así de la nada, una cabaña para habitar en carácter de préstamo absoluto, al menos por unos meses, pero esto no queda acá ¿por qué saben qué? Este buen hombre, Ariel, tiene montado en el predio de su casa un aserradero, dato que yo no tenía porque hacía mucho que no nos vinculábamos… Es decir que, el Espíritu Santo no solo se encargó de encontrarnos una casa, sino que además nos encontró también al proveedor de maderas para la construcción.
La cabaña ofrecida también se encuentra en el mismo predio del aserradero y más allá de toda esta magia hay algo que debo admitir: la idea de vivir pegado a un aserradero no me hace mucha gracia (podría haber dicho “me hace mucho ruido” 😛), dado que me autopercibo intolerante a los ruidos intensos, pero si sigo colaborando con lo poquito que se me pide para empezar una transformación, que es tener una pequeña dosis de buena voluntad, puedo entonces entregar también esta situación particular para trascender una de las tantas condiciones que me autoimpongo para permitirme estar en paz, que en este caso sería “necesito silencio exterior para lograrla”, (de conseguirlo ganaría un partido muy importante).
¿CONTAMOS CON UNA SUERTE ÚNICA EN EL PLANETA? (#3)
Sigo insistiendo en que la vida nos quiere y a decir verdad, repasando mi historia personal en este cuerpo, debo admitir que, sin poder explicarlo, vibro en la frecuencia de los milagros mundanos y Marian también, pero de todas formas debo aclarar algo: si bien para algunas personas debe parecer algo muy difícil de creer que haya gente que desinteresadamente preste una porción de terreno o una casa para vivir, la verdad es que acá, en la comarca andina del paralelo 42, estas cosas suelen suceder y a más de uno, así que en esta zona no es tan raro que pasen cosas como estas con todo tipo de resultados: buenos, no tan buenos y malos.
¿FIRMAMOS ALGÚN PAPEL CON LA FAMILIA QUE PONE LA TIERRA PARA LA CONSTRUCCIÓN?
¡Ni por casualidad lo haremos!: a ninguna de las partes intervinientes se nos cruzó por la cabeza…
Entiendo perfectamente a la gente que nos aconseja llevar a cabo algún tipo de formalismo o de especificación acerca de las condiciones del préstamo, pero de verdad es que no le vemos la necesidad.
La familia Bianchi/Elizaran/Alderete son nuestra familia y creemos absolutamente en su altruismo y su buena voluntad, como ellos creen en la nuestra, y si bien está claro que, según el mundo que se muestra en las noticias, esto no es garantía de nada, para nosotros lo es.
Al fin y al cabo si soy coherente en mi búsqueda, y en mi práctica, en el caso de que podamos construir la casa, viviremos ahí el tiempo que el Espíritu Santo lo determine sin desvelarme por un supuesto después: ¿quién sabe?, quizás después de un tiempo les donamos la casa en agradecimiento; o quizás ellos la compran; o la alquilamos en conjunto; o se la apropian; o la desarmamos y la llevamos a otro terreno; o viene un rayo y la parte al medio: lo único que realmente debiera importarme es que, en lo que sea que suceda, yo me permita ver y vivir esto con los ojos del Amor, usando todo acontecimiento como un instrumento para volver a Casa.
¿CON QUÉ CONTAMOS PARA EMPEZAR? (#4)
Mi santa madre, Felisa, sacó para nosotros un crédito de $500.000 pesos argentinos (unos 600 dólares americanos) y con eso reservamos unas maderas para la estructura y unos materiales más de construcción.
Este es el capital inicial y después solo Dios sabe, e insisto en recalcar esto: el emprendimiento de la casa propia podría ser utilizado con mucha facilidad, como lo hubiese hecho antes, para mostrar que los sueños se cumplen y que el universo me provee todo cuando me dispongo a que suceda, pero mi búsqueda personal actual va por otro lado: quiero permitirme, cada vez más, sentirme Uno con Dios y poner así fin a todo sufrimiento; pero esto no significa que no desee la casa, de verdad me encantaría tener una, siento de hecho que lo más probable es que la podamos materializar, y de ser así será mediante muchos milagros mundanos, pero más allá del resultado material, estoy enfocado en el resultado espiritual, dado que quizás lo más útil para mi evolución es que no tenga casa propia: realmente no lo sé y estoy aprendiendo a entregar el control.
Aclaración aparte: Por si alguno no lo sabe, en mi país estamos atravesando una crisis económica con una inflación agobiante: literalmente de un día al otro, las cosas aumentan descabelladamente de precio y este será otro de los ingredientes interesantes para el proyecto, dado que el dinero vale, literalmente, cada vez menos.
